De niño siempre había oído y leído cuentos e historias, siempre recordare un nombre, la Reina del Toboso, era algo que sonaba extraño y que le agregaba misterio a lo representaba tal reina.
Poco a poco mi vida, me presento algunas reinas o princesas, solo que nuestra vida, también se encarga de llevarnos por mundos mágicos, dejarnos un tiempo solos, luego en compañía solitaria como la llamo Yo; compañía solitaria, si pues, como definir a aquella compañía en la que nos sentimos solos estando acompañados, con el tiempo volvió a aparecer aquella Reina que siempre me es esquiva y a quien solo conocí en carne y hueso hace pocos años, antes eran solo apariciones fantasmales, dejando cada vez algo de si, como el cuento de la cenicienta, ella fue dejando trazas de como era… al comienzo imagine su nombre y sin duda, como seria ella, recuerdo haber soñado con ella un tiempo antes de conocerla y sin duda era preciosa la Reina que se fue manifestando desde niño, por eso no me fue difícil reconocerla aquella noche que la conocí. Destino, suerte, no lo se, solo sé que si existe el destino, el mío es estar lo más cerca de ella siempre.
Jamás olvidare su voz, tan especial, su mirada, su figura y su andar; de allí que cualquier lugar se volviera con el tiempo un castillo, como cuando una noche la perseguía corriendo en un parque sin césped, donde los árboles mudos testigos, eran nuestros caballeros guardianes de la noche; o como cuando una noche agarrados de la mano conversamos mas de una hora y los autos no importaban y si llovía era solo gotas que el cielo nos regalaba para refrescarnos, así fue que fui conociendo a mis amigos nocturnos, que aun hoy a la distancia me llevan donde ella, en silencio.
Como cuando le pido a mi amiga luna o a los árboles guíen sus pasos y sé así es, pues en mi mundo, ella es mi única y eterna Reina.
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