martes, enero 23, 2007

Gotas de sal, silencio del Alma

Muchas historias cuentan, hechos prodigiosos, extraordinarios, como que las hojas del Té, nacieron al caer los parpados de un monje budista, sobre la tierra. Cuantas otras hay regadas en la historia popular, cuantas más en nuestra alma, cuantas más en nuestro corazón, no son acaso los lugares más sagrados donde nacen estas historias, no son acaso los lugares más íntimos donde se siembran, que mejores lugares entonces que el corazón y nuestra alma, allí donde solo los elegidos entran. Si unos parpados dieron origen a las hojas del Té, nuestras lagrimas, gotas de sal diminutas qué logran, o es que simplemente caen y desaparecen en la corriente de la Vida, cada lagrima que nace y cae sin duda ayuda a secar el alma, llena de tormentos, traiciones o desamor y por qué no pensar que la dicha también puede nacer de lagrimas, de pequeñas gotas de sal que caen de nuestros ojos. Yo solo tengo silencio en mi alma, esas gotas de sal, esas gotas del alma, solo dejaron silencio aquí adentro, lleno de pesar por tu silencio, por tu ausencia…y esas gotas de sal diminutas y pequeñas, que te lloran en silencio, te esperan en silencio…

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