martes, febrero 06, 2007

Caminos que se cruzan, vidas que se unen

Cada cierto tiempo, por diferentes circunstancias me pregunto sobre la Vida, sus misterios y sus caminos. Qué nos lleva a que nuestros caminos se crucen con el de otros, qué razón, si existe alguna, provoca eso. ¿Existe el destino? O somos productos de nuestras decisiones.
Gran misterio.
Hace cierto tiempo, mi camino se cruzó con el de mi reina, desde ese día, mi camino se hizo uno con el de ella, al menos para mí, ¿fue el destino que me condujo hacia ella?, la verdad que no lo sé, jamás lo sabré, sin duda lo único que sé es, que es lo que puedo hacer ahora, aceptar mis sentimientos o renegar de ellos, mirar la Vida como una compañera, al estar ausente ella o actuar como si ellos no existieran.
Siempre ante tales dudas, mi refugio ha sido mi corazón, siempre apelé a él como juez dirimente, siempre actué conforme a su ley. Paradójicamente, su ausencia en mi vida me unió más a ella, no dudo decirlo, porque es la verdad que habita en mi corazón y en mi alma, cada día al despertar mi mente la recuerda y le pide a la Vida y a un Dios si existe, que la proteja, que la cuide a ella y a su hijo, cada día al anochecer y antes de descansar mi cuerpo, mi dialogo se renueva, agradece y pide que esté ella donde esté, siempre sea protegida, que espíritus amorosos le indiquen el camino y la guíen por la mejor senda, esos son mis diálogos diarios, con aquello que guía nuestra vida, si eso es así.
Mi vida se unió a la de ella, sin ella apenas saberlo, desearlo o aceptarlo.
Así transcurren mis días sin ella, así mi vida pasa ante mis ojos, así también sé que, en el momento de entregar mi espíritu, mis recuerdos estarán con ella, así la amo en silencio, en la lejanía, con el amor más puro que puedo sentir, el amor de mi espíritu trascendente.
Así mi camino se cruzó con el suyo, así mi vida se unió a la suya...

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